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Categoría: Locos por Jesús

Juan Huss

testimonios4

Datos del hecho:

Mártir: Juan Huss

Año: 1415

Pais: Checoslovaquia

Escogió morir Mártir antes de negar su fe. Confió en la fortaleza y consuelo del Señor. Prefirió soportar el dolor de su pena de muerte, el ser llevado a morir quemado en la hoguera.

Al llamar al prisionero, este se puso de pie. Al salir a la luz parpadeó ya que encontraba en oscuridad en aquella  prisión. Juan supo al ver a los obispos cual era la situación; que venían a indagarlo para ver si se mantendría en su posición de no negar a Jesús, o se retractaría. Junto a los obispos, estaba su amigo John de Clum, que al verlo corrió hacia donde se encontraba Juan. Al verlo John le insto:- ¡si sabes que eres culpable de algún cargo en tu contra, no tengas vergüenza y admití que estabas equivocado, cambia de parecer!

Por otro lado, es mejor soportar cualquier castigo, que negar la verdad que has conocido. Juan, con lágrimas en sus ojos, miro a John, y le dijo: - Estoy preparado de mente y corazón, ante Dios, a cambiar de parecer si el concilio a través de la escritura me enseña, y me convence de mi error-. 

Uno de los obispos dijo: - está lleno de orgullo y prefiere su manera de pensar. El no cambiara y seguiría en la misma posición.

Al observar que ni siquiera las amenazas de muerte, podía cambiarle la manera de pensar, le ordenaron a los guardias que se lo llevaran de nuevo a la celda, que mañana seria sentenciado a muerte.

Huss, fue uno de los primeros que cristianos en levantar su voz a favor de la libertad de religión. Se enfrentó valientemente a todos aquellos  líderes de iglesia que no Vivian vidas cristianas. Juan, había sido expulsado de la iglesia, a causa de sus creencias. Sin embargo, continúo predicando.

En el año 1413, lo llamaron para que se presentase delante del Concilio. Juan se presentó, aceptando que tenía la oportunidad de hablar de sus creencias. Pero todo fue una trampa!

A Juan nunca le permitieron hablar; lo echaron a prisión. Después de estar diecinueve meses en prisión, lo llevaron a juicio. Cada vez que él quería hablar, toda la gente que estaba a su alrededor, empezaba a gritar para que no se escuchara lo que Juan decía. Por último, se leyeron los cargos que había en su contra. Le dijeron:

- Si confiesas que estabas equivocado, y prometes no hablar ni enseñar nada de esas cosas, y si te retractas públicamente, tendremos misericordia de ti.-

Juan, mientras lloraba dijo:

- Estoy ante los ojos de mi Señor, y de ninguna manera puedo hacer lo que me piden. ¿Cómo podría presentarme ante Dios? ¿De qué manera podría presentarme delante de toda la gente a la cual enseñe? Todos ellos, ahora tienen el firme y seguro conocimiento de las escrituras, de la verdad, y están preparados para enfrentar los ataques de Satanás, y no puedo hacer que se sientan inseguros de la verdad. ¡No puedo preferir mi bienestar corporal por encima de su salud y salvación".

Dicho esto, lo condenaron a morir en una hoguera. Juan, fue llevado al lugar de su ejecución, y toda la gente iba tras él. Cuando llego al lugar, se arrodilló y oro el salmo 31 y el salmo 51. Luego dijo con gozo: "¡Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu: tú eres quien me ha redimido, bondadoso y misericordioso Señor!"-

 Un verdugo, no dejando que Juan continuara con sus oraciones, lo amarro a la hoguera con sogas húmedas. Su cuello fue amarrado al poste con una cadena. Cuando Juan Huss mientras veía todo esto, le sonrió al verdugo y le dijo: "Mi Señor Jesús, por amor a mí, fue amarrado con peor cadena que esta. Siendo así, ¿por qué tengo que sentirme avergonzado por esta mohosa cadena?"

 Montones de pedazos de madera fueron puestos a su alrededor, hasta llegarle a la barbilla. Le ofrecieron una oportunidad para que pudiera renunciar a sus errores, pero Juan respondió:-"¿A cuál error debo renunciar? Yo no soy culpable de ningún error. A todos le he enseñado a cerca del arrepentimiento y remisión de pecados, de acuerdo a la verdad del evangelio de Jesucristo. Y es por esto, que estoy acá, alegre y valiente, dispuesto a morir. Todo lo que he enseñado con mis propios labios, ahora lo sello con mi sangre"-

Al ser encendido el fuego, Juan Huss comenzó a cantar un himno en voz tan alta y con tal alegría que fue escuchado por encima del crujir del fuego, y el ruido de la gente, a su alrededor.

Fuentes: Libro "Locos por Jesús"

DC Talk, y La voz de los Mártires.

 

 

 

 

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