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Horoscopos ¿Ficción o Relidad?

¿Hay algo de verdad en la creencia de que algunas personas pueden leer la mente y pronosticar el futuro?

 

¿Existe un mundo invisible, un mundo que nuestras manos no pueden tocar, nuestros oídos no puede oír, que no podemos saborear ni oler?

 

¿Y si hay un mundo así, tiene alguna influencia sobre este planeta nuestro o sobre la vida de los seres humanos, cualquiera sea el lugar en que residan?

 

 horoscoposLa respuesta a esta pregunta es afirmativa para un gran número de personas.

 

 Numerosos astrólogos, hechiceros o brujos, médium, satanistas, practicantes del ocultismo y aun amateurs predicen tu futuro en una columna del diario, en revistas conocidas y no tan conocidas.

El negocio de los libros de horóscopos ha florecido en los últimos años. De cada libro se venden al año, millones de ejemplares, adquiridos por personas de todas las edades y culturas: ricos, pobres, blancos y negros, empresarios, adolescentes, amas de casa y personas de cualquier estrato social, consultan su fortuna, y según tu signo te pueden o no tirar como decimos en la jerga popular, algún chamullo de estos: “Si usted a nacido entre el 20 de abril y 20 de Mayo, conviene que se prepare para tener problemas hoy, es posible que ocurran cambios que en el momento parezcan un desastre, pero luego se revelaran como el único medio por el cual puede usted desarrollarse”.

 

¿Qué hay sobre todo esto? ¿A qué se debe este florecimiento de lo oculto en una era científica con un sistema de educación de las masas, el más universal y quizás el mejor de la historia humana?

Si alguien conoce mi futuro, si sabe cómo terminara mi vida, naturalmente me gustaría saberlo. Si las constelaciones me son propicias o adversas, si mis decisiones pueden ser iluminadas por un consejo de quienes conocen la fecha de mi nacimiento, esto es importante y creo que me gustaría saberlo. Y digo “creo” porque no estoy del todo segura. Hay misterio en los códigos de la vida, en sus horas y días desconocidos, que estoy segura que no me agradaría romper, aunque un experto pudiera descifrarlo. Y hay un misterio en el mas allá que me impediría tratar de comunicarme con los miembros de mi familia que ya han fallecido aun cuando un médium pudiera llamarles.

 

¿Son los horóscopos y los fenómenos con ellos relacionados un gran engaño, o son medios reales para saber el futuro, para dar pasos que están fuera de nuestro alcance? ¿Pueden las estrellas predecir el futuro?

Forma parte de la naturaleza humana el preguntarse qué ocurrirá mañana.

¿Hará un buen día para ir de caza o para comprar acciones, para casarse o para ir a la guerra?

¿Será un año feliz el próximo o habrá algún desastre, quizás un incendio que destruirá bosques o un terremoto que arrojara tierras costeras al fondo del océano?

 

Los hombres primitivos miraban las estrellas, pues el hombre encuentra en los astros objetos de adoración. Pero, ¿Dónde tu su origen la astrología? En Mesopotamia, hace unos cinco mil años.

Desde Babilonia y Asiría, la idea interesante de que las estrellas predecían y predeterminaban el futuro viajo a Egipto, a Grecia y al oriente. Los babilonios inventaron el zodiaco, una órbita imaginaria, de estrellas fijas que aparecen el curso de un año.

 Los astrólogos no solo miran las estrellas y los planetas para anunciar el futuro; ellos creen que determinan lo que ha de ocurrir en el futuro. La influencia decisiva en esta tierra, incluyendo la vida humana, la ejercen las estrellas.

La expresión “nació con mala o buena estrella” sería una descripción correcta de acuerdo de acuerdo con este punto de vista. No es que el futuro sea inmutable. Las malas profecías pueden ser cambiadas por el ejercicio de la voluntad individual.

Si las pretensiones de los astrólogos son ciertas, su gran valor no está meramente en la satisfacción de la curiosidad acerca del futuro, sino en prevenir futuros problemas y aun la muerte, a fin de que se empleen tácticas para evitarlo. En teoría, por lo menos, los horóscopos son preparados por creyentes en el sistema que emplean conocimientos antiguos acerca de las posiciones de las estrellas y de los planetas en el zodiaco.

 

Pero no está resuelto, el problema de que continua basándose en la idea errónea de que las estrellas, el sol y los planetas se mueven alrededor de la tierra. Además, los astrólogos aun ven los cielos con los ojos de los observadores del Medio Oriente de hace dos mil años. Otro problema no resuelto, es que personas con el mismo cumpleaños, nacidas al mismo tiempo y en áreas geográficas generalmente adyacentes, deberían tener las mismas experiencias en la vida si las estrellas determinan esas experiencias. Pero esto obviamente no es así, salvo en los sorteos del servicio militar en que la fecha de nacimiento juega un papel decisivo.

 

Por un precio una pitonisa o médium contestaba las consultas; las respuestas podían tener varias interpretaciones y parecían ser respuestas intencionalmente ambiguas, esto es también otra de las causas de la problemática que estamos tratando. ¿Ahora, quien toma cuentas de los yerros de los astrólogos de los pronósticos que no se cumplen? ¡Nadie! Y para colmo, estos yerros no descartan automáticamente la posibilidad de que ellos tengan acceso al mundo del más allá como algunos psiquiestas y médiums nos recuerdan con prontitud. Sin embargo no deben ser consideradas como confiables sus predicciones.

 

La idea básica sobre la cual está fundada la astrología, es decir que las estrellas tienen una influencia decisiva en negocios humanos, ha sido rechazada por los científicos serios. En 1949 la Sociedad Astronómica Alemana, una de las más respetadas del mundo, desecho la astrología por ser una mezcla de superstición, charlatanería y gran negocio, añadiendo que se ha tratado de llamar a la Astrología, como una Ciencia puramente científica, cuando nunca han presentado una evidencia de sus métodos científicos ni de sus resultados. Una comisión americana, bajo la presidencia de un astrónomo de la Universidad de Harvard, después de haber sometido a prueba todos los casos que pudo, concluyo que no se puede probar ni una sola de las influencias atribuidas a las estrellas por los llamados astrólogos serios.

 

Finalmente de acuerdo con la manifestación de la Sociedad Americana para la Investigación Psicológica (1940) sentencio: “No hay declaración de la astrología que tenga valor alguno, ya sea en cuanto a revelar el pasado, el presente o el futuro de un ser humano, y no hay la más leve razón para creer que los acontecimientos sociales puedan ser pronosticados por la astrología. Declaraciones similares han sido publicadas también por la UNESCO, y por muchos profesores, escritores y científicos”. Por lo tanto, debería quedar claro que, por la opinión científica unánime, que la astrología, no es “científica”. Es metafísica, parapsicológica, hasta religiosa. Por tanto, no puede ser probada por los telescopios ni por las matemáticas.

 

Esoterismo y política en la Argentina

 

En publicaciones de la revista argentina “Veintitrés”, se menciona el Esoterismo entre la Política. Desde los políticos anteriores a los que actualmente gobiernan nuestro país los políticos argentinos no dejan de relacionarse con el mundo trascendental y los mismos brujos dan alardes de que quienes los visitan, que están o estuvieron en el sillón presidencial y en puestos de alto rango.

 

Se piensa que ellos tienen poder, y los consultan con llamativa frecuencia antes de tomar decisiones que pueden influir sobre millones de personas, haciendo uso del tarot, magia negra y dichos de pitonisas.

 

Dice un mentalista: “que los políticos, vienen para protegerse de los daños, pues en ese ambiente hay muchos celos”. Eso si, lo que no predijeron es que el país atravesaría la peor de sus crisis de años anteriores, un final abrupto que la pitonisa de cabecera no “vio” a tiempo. El consultar a brujos o pestes por el estilo, ha sido una tradición para diversos personajes que estuvieron en el poder:

• Juan Manuel de Rosas y su enemigo Justo José de Urquiza recurrían a chamanes aborígenes cuando la realidad los enfrentaba a decisiones trascendentes • El ex presidente radical Hipólito Irigoyen era un ferviente seguidor de la Madre María, una espiritista. • Juan Domingo Perón, durante su primera presidencia, designo un cargo oficial a Mister Luck, un famoso mentalista de la época, a quien acudía a menudo.

Las consecuencias de haber consultado a adivinos quienes creen tener “todas las respuestas” para pronosticar el futuro, siempre fueron mal habidas. Otros militantes en el poder, opinan que: “los políticos que recurren a la consulta de brujos o tarotistas evidencian una gran carencia de conducción y que la política no es una lotería, sino el ejercicio de las propias convicciones”.

 

Otros personajes en la historia política por mencionar son:

 

• Alejandro Magno, quien recurría al interpretador de sueños Artemidoro de Daldis, que usaba desciframientos que miles de años después descubriría Freud como legalidades del inconsciente.

La pregunta que me formulo, luego de tantos ejemplos de personajes importantes, es ¿Por qué acudir a la brujería? Primero esta la persona que desea algo, puede ser un simple obrero o el gobernante de la nación. Pero desea algo que esta fuera de su alcance.

 

 El segundo es lo que quiere, ósea el objeto de su deseo. Puede ser la victoria sobre los enemigos de su país; el conocimiento de lo que ocurrirá dentro de diez años, o mañana mismo, una conquista sexual, un número ganador de una lotería, una sanidad, la enfermedad o la muerte de un enemigo personal. Aun hasta quizás cumplir un buen deseo.

 

En tercer lugar es la búsqueda de algo sobrenatural que pueda, simplemente satisfacer ese deseo (bueno o malo).

Ese algo puede ser la brujería, una persona oficiando como médium o intermediario, astrólogo, satanista, adivino, mago, o persona que utiliza cualquiera de especie de brujería por el cual trata de obtener el objeto de su deseo. Ahora, ¿un intermediario entre la persona y qué? ¿Cuál es la fuente de poder que afirma poseer un hechicero para pronosticar el futuro o para establecer contacto con los muertos? Dios es el único ser que aquí, no cuenta.

Los hechiceros no pretenden mediar entre una persona que busca y el ser divino; si así lo hiciesen serian sacerdotes y no hechiceros. Los hechiceros están en contacto con los poderes invisibles de la oscuridad, más bien que con los poderes de luz, si es que tienen algún contacto con ellos. Y es que la gente busca, buscan una religión en la que no tengan que vivir una vida a semejanza de Dios; una religión que les reconozca.

Por supuesto, hay personas advenedizas las cuales solo están sacando provecho personal de la situación actual de lo oculto. A ellos los mueve solo el interés económico: producen lo que desean los consumidores, y dependen de las leyes de probabilidades para la medida del éxito que tengan. Sus declaraciones son obviamente, ambiguas. Algunas de estas hasta pretenden hacer parecer que Dios es la fuente de su elaboración, pero si Dios es la fuente, los aciertos serian bajo su voluntad. Una prueba importantísima para saber si una persona que predice el futuro habla o no de Dios, según el Antiguo Testamento es la exactitud de su cumplimiento.

 

Moisés dijo: “Si el profeta hablare en nombre del Señor, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que el Señor no ha hablado; con presunción hablo el profeta; no tengas temor de el”. (Deuteronomio 18:22). Otra prueba de si un profeta habla o no por medio de Dios, la da Moisés en Deuteronomio 13:1-3: “Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciares señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que el te anuncio, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os esta probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma”.

 

Es que cuando un hombre, o una mujer, pretende hablar por Dios para pronosticar el futuro en base a una revelación divina, no hay margen para errores. Y lo que dice se prueba según lleve o no a sus seguidores al verdadero Dios.

 

En caso negativo Dios desautoriza al profeta y sus palabras. Nuestro acercamiento liviano y frívolo al mundo invisible espiritual de nuestros días, nuestra manía por los horóscopos y los medimes, los echadores de cartas y los tableros de los espiritistas, tomándolo todo como un gran juego, podría ser una invitación abierta a Satanás y sus demonios para que entren en nuestras vidas y llenen el vació espiritual existente. Darle la espalda a la luz es volverse a la oscuridad. Apartarse de Dios es buscar a Satanás. Apartarse el amor es volverse al temor. Nostradamus vs. Jesús

 

El astrólogo más famoso de la historia ha sido probablemente, Nostradamus.

Miguel Nostradamus, el célebre vidente, físico y astrólogo francés, nació en una pequeña población al sur de Aviños, en 1503. Era el hijo de un notario público. Su abuelo le enseño matemáticas y astronomía. Nostradamus tenía una habitación especial desde la cual observaba las estrellas.

Calculando las orbitas y las conjunciones, trataba de pronosticar el futuro y anotaba sus predicciones. Una célebre obra de Nostradamus hizo que el rey Enrique II, lo invitase a formar parte de su corte, al que acepto. Muere a los 63 años, habiendo pronosticado (según la crónica) la hora de su muerte. La obra de Nostradamus tiene un lenguaje extraño y oscuro, pero suficientemente claro para que los seguidores del profeta pretendan que ya se han cumplido más de cien predicciones. El centro de esas profecías es la historia de Francia y Europa. No hay orden lógico ni cronológico.

 

Nostradamus mismo hablaba de “voces” que le llegaban del cielo, y del “divino esplendor de la exhibición”, refiriéndose a la dependencia de las estrellas. En el prefacio de sus profecías Nostradamus reconoce a Dios como la fuente de todo poder; también que el hombre no puede conocer “los tiempos y sazones” que Dios ha reservado únicamente para su propio conocimiento. Pero Nostradamus se aparta de las Escrituras judío cristianas al creer que Dios quiere gobernar el destino del hombre en la tierra por medio de la influencia de estrellas y constelaciones Pero La Biblia enseña algo diferente en relación con la predicción del futuro por medio de las estrellas.

 

Por medio de Moisés, Dios ordeno a su pueblo, la nación judía, que no consultara acerca del presente o del futuro a ninguna otra fuente fuera de El: “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminados con ellos. Yo Jehová vuestro Dios… No seréis agoreros ni adivinos (levítico 19:31, 26).

 

Y también: “…no sea hallado en ti quien practique adivinación, ni agorero, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas…, a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios” (Deuteronomio 18:9-14).

 

¿Creer en los horóscopos?, ¡No! Prefiero confiar en la palabra de Dios que es la palabra profética más segura por excelencia…Dios la garantiza y las profecías cumplidas lo confirman.

 

 

 

 

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