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Jesus y el hombre rescatado

Jesús y el hombre que fue rescatado

 

Hace mucho tiempo, en un pueblo llamado Jericó, vivía un hombre llamado Zaqueo. Zaqueo era muy, muy rico, tenía mucha plata. Pero nadie lo quería. Nadie quería hablar con él. Nadie quería ir a su casa. ¡Pobre Zaqueo! ¿Por qué no tenía amigos?

Zaqueo trabajaba cobrando impuestos. Cobraba dinero a la gente de su pueblo y se lo daba a los romanos, gente de otro pueblo, que gobernaba su país.

Los romanos le permitían cobrar un poco más, para quedarse con una parte del dinero como pago. Todo el mundo sabía que Zaqueo cobraba mucho más de lo que debía darle a los romanos. Guardaba cantidades enormes de dinero para él.

Un día, Jesús fue a Jericó. ¡Jesús! El hombre que podía sanar enfermos, el hombre a quien todos querían escuchar. Muchas personas querían verlo. Zaqueo también quería ver a Jesús... pero era un poco bajito. Había tantas personas delante de él que no podía ver nada. Entonces hizo algo inteligente. Corrió más adelante y se trepó a un árbol. ¡Ahora podía ver lo que estaba pasando! Y Jesús venía hacia donde él estaba. Jesús llegó hasta el árbol y se detuvo. Miró hacia arriba y dijo: "Zaqueo, apúrate, tengo que ir a tu casa hoy". Zaqueo bajó rapidísimo. ¡Estaba muy contento!

Por fin alguien quería ir a su casa! ¡Alguien quería visitarlo! Muchos de los que estaban siguiendo a Jesús se enojaron. "No es justo -protestaban-. Jesús va a ir a la casa de un tramposo, el hombre que se hace rico dejándonos pobres a nosotros".

Zaqueo y Jesús almorzaron juntos. Y conversaron. Algo de esa charla, algo que Jesús dijo o hizo, logró que Zaqueo sintiera deseos de cambiar su conducta. Se paró y dijo a Jesús: "Escucha, voy a dar la mitad de lo que tengo a los pobres. Si he engañado a alguien, le devolveré cuatro veces más".

Jesús estaba contento. "Mi trabajo es rescatar a las personas que han perdido el rumbo en la vida -dijo-, y hoy, alguien en esta casa ha sido rescatado".

 

La oración

 

Jesús dijo que había nacido para mostrar a la gente cómo es Dios. Muchas personas dicen que los relatos sobre Jesús las ayudan a conocer más a Dios.

Entonces quieren hablar con El, con Dios: quieren hacer una oración. En la oración podemos darle gracias a Dios por todo lo que tenemos, por todo lo que podemos hacer, por la salud, por nuestra familia, por nuestros amigos, contarle cómo estamos, cómo nos sentimos, si necesitamos algo...

Recordando la historia de Zaqueo, podemos orar así... o como lo sientas....

 

Querido Dios,

Me siento triste cuando la gente me trata mal.

Me siento triste cuando yo soy malo.

Por favor, sé amigo de la gente mala.

Muéstrales tu amor, Y ayúdales a ser amables.

Amén.

 

 

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